La autora inicia su investigación afirmándose en la figura del antropólogo suizo Alfred Métraux, que está asociada al desarrollo de la Etnología en Tucumán. En 1928 Métraux se hace cargo de esa Sección, lo que fue la base para la creación del Instituto de Etnología, luego de Antropología que comenzó a funcionar en 1938 bajo la dirección de Enrique Palavecino.
Tras la creación, en 1936, del Departamento de Filosofía y Letras, se inauguraron los cursos correspondientes a los distintos profesorados, entre ellos el de Historia y Geografía. Entre los objetivos planteados por la institución en cuanto a la búsqueda de las soluciones regionales, se determinó que la formación antropológica debía estar presente.
Durante los años '40, tras el triunfo del peronismo, se intervienen las universidades nacionales. Será el Poder Ejecutivo quien designe a las personas a cargo de las casas de altos estudios. En Tucumán se designó a Horacio Descole quien ejercerá una transformación de la "vieja estructura académica napoleónica".
En 1947 surgió la necesidad de establecer, en el Instituto de Antropología, un programa de formación de antropólogos y se creó la Licenciatura en Ciencias Antropológicas con especializaciones en Etnografía, Antropología Física y Lingüística. "El Instituto, por su parte, se organizó en las secciones de Etnografía, Arqueología, Antropología Física, Folklore y Fuentes Americanas", subraya Garrido.
Las décadas de los '60 y '70 influirán, junto al contexto político, en la formación y los estudios en la UNT. Con el denominado Operativo Independencia y, un año después, la instauración del Terrorismo de Estado, serán las Universidades unas de las tantas víctimas.
Precisamente, Garrido cita una fuente del primer jefe del Operativo Independencia, el general Adel Vilas quien aseguraba: "Si los militares permitíamos la proliferación de elementos disolventes -psicoanalistas, psiquiatras, freudianos, etc- soliviantando las conciencias y poniendo en tela de juicio las raíces nacionales y familiares, estábamos vencidos".
La dictadura desmanteló el Museo de Prehistoria y Arqueología. Algunas de sus piezas terminaron, tras varios traslados, en un edificio de la UNT que funcionó como depósito. Si bien con la restauración democrática se creó, en 1986, del Instituto de Arqueología, ya no estará bajo la órbita de la Facultad de Filosofía y Letras sino que funcionará como una dependencia del Rectorado.
Fuente: http://www.archivo.unt.edu.ar/attachments/059_garrido.pdf